Los números que se miran, no los que se pueden graficar
La mayoría de los tableros que se construyen no se vuelven a abrir después del primer mes. Casi siempre por lo mismo: muestran lo que era fácil graficar en lugar de lo que alguien necesita para decidir algo el lunes por la mañana.
Empezamos por la decisión, no por el dato
La primera pregunta no es qué datos tienes, sino qué decides cada semana y con qué información te gustaría decidirlo. De ahí salen tres o cuatro números que importan de verdad, y el resto se descarta.
Un tablero con cuatro cifras que se miran vale más que uno con treinta que se ignoran.
Tomados del sistema, no de una hoja
Los números salen directo de la base de datos que ya opera, así que están al día y nadie tiene que actualizarlos. Eso elimina de paso la discusión de qué versión de la hoja es la buena.
Cuando hace falta cruzar información de varios sistemas, se prepara antes con un proceso que corre solo y deja registro de cada corrida.
Que llegue a quien decide
Un tablero al que hay que entrar es un tablero que se olvida. Los reportes importantes pueden llegar por correo cada semana, o avisar solo cuando un número se sale de rango.
Y cada cifra permite abrirse para ver de dónde sale, porque el primer reflejo ante un número inesperado es desconfiar de él.
Este servicio forma parte de Condia y Escodia. Puedes verlos en la sección de proyectos.
Qué recibes
- ✓ Los indicadores que de verdad se usan, definidos contigo
- ✓ Tableros conectados a tu sistema, siempre al día
- ✓ Reportes que llegan solos, sin tener que entrar a buscarlos
- ✓ Cada cifra abrible hasta el dato de origen
Preguntas sobre datos y reportes
¿Sirve si nuestros datos están en varios lados?
Sí, y suele ser el caso. Se preparan y se cruzan con un proceso que corre solo, en vez de a mano cada mes.
¿Hace falta comprar una herramienta de análisis?
Casi nunca. Para la mayoría de las empresas, un tablero propio dentro del sistema que ya usan resuelve mejor y sin licencias.
¿Se puede ver desde el celular?
Sí. Se diseñan para leerse en pantalla chica, que es donde se consultan de verdad.
¿Te sirve para lo que necesitas?
Cuéntanos qué quieres resolver. La primera conversación no cuesta nada ni te compromete, y sales de ella con un alcance claro.