Salir de lo viejo sin detener la operación
Casi nadie sigue en un sistema obsoleto por gusto. Se sigue porque ahí están diez años de información, porque el negocio no puede parar tres días, y porque el que lo programó ya no está. Ese miedo es razonable, y una migración bien hecha se diseña justamente alrededor de él.
Nunca de un día para otro
Migramos por partes. El sistema nuevo empieza a operar un área o un proceso mientras el viejo sigue con el resto, y ambos conviven hasta que el nuevo demuestra que aguanta. El corte definitivo se hace cuando ya no da miedo, no cuando toca por calendario.
Durante la convivencia, los datos se mantienen sincronizados en los dos sentidos para que nadie tenga que capturar dos veces.
El histórico se respeta
Los datos viejos casi nunca están limpios: campos que se usaron para dos cosas distintas, fechas en tres formatos, registros duplicados. Antes de migrar se revisa qué hay realmente y se decide qué se corrige, qué se conserva tal cual, y qué se archiva.
La migración se ensaya completa antes de hacerla en serio, y se compara registro por registro. Si algo no cuadra, se sabe antes y no después.
Con plan de reversa
Cada corte lleva preparado cómo volver atrás si algo sale mal. No porque esperemos que pase, sino porque tener esa salida es lo que permite hacer el cambio sin detener la operación.
Es la diferencia entre migrar un martes cualquiera y tener que hacerlo un fin de semana largo rezando.
Qué recibes
- ✓ Revisión del estado real de tus datos actuales
- ✓ Migración ensayada y comparada antes de la definitiva
- ✓ Convivencia de ambos sistemas mientras haga falta
- ✓ Plan de reversa listo en cada corte
Preguntas sobre migración de sistemas
¿Se pierde el histórico?
No. Se migra, y se compara registro por registro contra el original para demostrar que llegó completo.
¿Hay que parar la operación?
Es lo que se evita. Los dos sistemas conviven sincronizados hasta que el corte sea seguro.
¿Y si nadie entiende el sistema viejo?
Es lo habitual. Se estudia desde la base de datos y desde cómo lo usa la gente, que suele decir más que la documentación.
¿Te sirve para lo que necesitas?
Cuéntanos qué quieres resolver. La primera conversación no cuesta nada ni te compromete, y sales de ella con un alcance claro.